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Wonder Studio - Nuestra Tribu - Exhibición

Writer: Sandy Cavazos
Sandy Cavazos
Oct 10
3 min read

Compartir lo aprendido:

una experiencia construida por ellos mismos

Prepararse para compartir una experiencia también es parte del aprendizaje. Para la exhibición de Build the Tribe, los Wonders participaron en la preparación del estudio y tomaron decisiones sobre cómo querían recibir a sus familias y qué experiencias deseaban compartir con ellas.



Después de varias semanas trabajando juntos en la construcción de su tótem, eligieron presentarlo como parte del recorrido. Durante los ensayos, practicaron cómo compartir lo que habían creado y recorrieron los distintos espacios que formarían parte de la experiencia: el tótem, el contrato de Wonder y el árbol de los deseos. También prepararon el ambiente, acomodando los bancos para sus familiares y eligiendo dónde querían sentarse.



La música también formó parte de la preparación. Con tambores africanos, maracas y la canción "Parece que va a llover" los Wonders encontraron otra manera de expresarse y disfrutar juntos.



Elegir, preparar y compartir

Como parte de la preparación, cada niño recorrió las áreas del estudio para elegir los materiales Montessori que quería compartir con su familia. A partir de los materiales que ya conocían y habían trabajado durante la sesión, cada uno tomó sus propias decisiones y construyó su lista.


Durante la exhibición, invitaron a sus familiares a explorar estos materiales. Al trabajar con ellos, mostraron seguridad y familiaridad: conocían los pasos y sabían cómo utilizarlos. Aunque algunos se mostraron tímidos al hablar frente al público, al llegar el momento de trabajar con los materiales se desenvolvieron con naturalidad y pudieron acompañar a sus familiares en la experiencia.


Compartir lo aprendido no siempre requiere un discurso. También puede expresarse a través de las acciones, las elecciones y la confianza que se construye al trabajar con algo que conocemos.



Un contrato construido en comunidad

Como parte del recorrido, los Wonders también compartieron su contrato. A través de preguntas y conversaciones, reflexionaron sobre cómo querían convivir, cuidarse y cuidar aquello que comparten. De sus propias ideas surgieron cuatro acuerdos para la vida cotidiana en el Estudio.

Cuidamos nuestro cuerpo, evitando empujar, jalar el cabello o lastimar. Ayudamos a los demás, por ejemplo, acompañando a un amigo cuando se cae. Cuidamos nuestro espacio y los materiales al utilizarlos con cuidado, devolverlos a su lugar y evitar pisarlos. También respetamos a los demás escuchando, esperando nuestro turno y evitando quitarles las cosas.


Estos acuerdos cobran sentido en las pequeñas acciones de cada día. A esta edad, aprender a convivir implica practicar cómo reconocer las necesidades de los demás, resolver situaciones cotidianas y comprender que nuestras acciones influyen en la comunidad.


El contrato representa así un compromiso compartido, construido a partir de preguntas, experiencias y oportunidades para practicar el cuidado y el respeto.



Un árbol lleno de deseos

El árbol de los deseos, pintado por los Wonders, recibió a las familias de una manera especial. Cada familia escribió libremente un deseo para su hijo y lo colocó en una de sus hojas, convirtiendo el árbol en un espacio donde también se compartieron esperanzas para su crecimiento.



Entre los mensajes quedaron palabras como: “Deseo verte feliz, fuerte y valiente” y “Deseo que tu amor por ti y por los demás siga creciendo”.


Así, el árbol reunió dos partes de una misma comunidad: el trabajo que los Wonders construyeron juntos y los deseos que sus familias expresaron para acompañarlos en su camino.



Y, como sucede cuando hay espacio para la espontaneidad, la música volvió a reunirnos. Los Wonders tomaron sus sonajas y comenzaron a bailar libremente, compartiendo un momento de alegría con sus familias.



Para cerrar la sesión, los Wonders compartieron algunos alimentos que trajeron para disfrutar juntos. Alejandro llevó patatas y sandía; Benjamín eligió galletas; Lía compartió palomitas y Lucas, pequeños pecesitos de naranja. Este momento les permitió continuar compartiendo con sus compañeros y familias, disfrutando de la convivencia que también forma parte de construir una comunidad.




La exhibición fue una oportunidad para que los Wonders participaran activamente en la preparación, tomaran decisiones y compartieran experiencias significativas con las personas que los acompañan. Más allá de mostrar un proyecto terminado, pudieron abrir una ventana a su vida en el estudio: un espacio donde aprenden haciendo, desarrollan independencia y descubren que formar parte de una comunidad también significa contribuir a ella.







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