Spark | Year 7 | Session 4 | Week 2
- Mariela Olivares

- Jan 17
- 3 min read
Esta semana el invierno comenzó a sentirse con mayor intensidad en nuestro entorno: días nublados, lluvia y frío nos acompañaron desde temprano. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, el clima se convirtió en un marco perfecto para el aprendizaje, la imaginación y el juego significativo.
El lunes llegamos listos para comenzar. Desde la semana anterior habíamos preparado con entusiasmo los cuneros que formarían parte de nuestro Quest y antes de sumergirnos en la experiencia, dimos inicio a la mañana con nuestro trabajo Montessori. Los heroes se enfocaron en nuevas metas, retomando aprendizajes y trabajando con intención. El ambiente se vio especialmente bello gracias a las flores que Caty, colocó con gusto en los floreros del estudio, recordándonos la importancia del cuidado y la belleza en nuestro espacio de trabajo.
La expectativa crecía conforme se acercaba el momento del Quest. Con mucho cuidado y preparación, armamos nuestro pequeño hospital. Dos cajas con bebés estaban listas para quienes deseaban participar, y los roles se repartieron con gran entusiasmo: doctores, recepcionistas, un enfermero encargado de los cuneros, una sala de espera y muchos pacientes ansiosos por ser atendidos. El juego de roles fluyó de manera natural; los heroes se apropiaron de sus roles y, después de 20 minutos, intercambiaron papeles para vivir distintas experiencias. Escuchamos síntomas conocidos como dolores musculares, mareo, cansancio y realizamos procedimientos de rutina como la aplicación de vacunas.
Hubo papás preocupados por bebés internados, recepcionistas sin descanso atendiendo pacientes, cuneros llenos y bebés dados de alta. Hasta gemelas aparecieron en la sala de espera. Este tipo de juego permite a los niños explorar profesiones reales mientras desarrollan creatividad, pensamiento crítico y resolución de problemas. Al mismo tiempo, fortalecen competencias sociales como la empatía, la comunicación y la cooperación, así como habilidades emocionales esenciales: el respeto de los límites, la autoconciencia y la comprensión del mundo que los rodea, preparándolos poco a poco para la vida adulta.
El martes recibimos con alegría a nuestra invitada especial, la dentista Samantha Arizpe, quien visitó el estudio para hablarnos sobre la importancia del cuidado bucal. Más allá de las rutinas de higiene, los heroes descubrieron el misteriosos mineral que conforma nuestros dientes: la hidroxiapatita. Aprendieron el nombre y la función de cada tipo de diente, escuchando con atención y mostrando gran interés. Agradecemos su visita, seguros de que lo aprendido se verá reflejado en nuestros hábitos diarios.
El miércoles fue un día lleno de celebración. Durante las vacaciones de invierno, Jesús cumplió 6 años, y esta semana tuvimos la oportunidad de festejar su línea de vida en el estudio. Con mucha emoción, horneó y preparó cupcakes junto a su familia, quienes nos acompañaron para compartir momentos importantes de su historia. Escuchamos anécdotas, recordamos su crecimiento y celebramos una nueva vuelta al sol. ¡Feliz sexta vuelta al sol, Jesús!
El jueves recibimos una invitación durante nuestro Reading Time, los wonders han estado ensayando una lectura que nos querían presentar: "El Lobo que Quería Cambiar de Color" de Orianne Lallemand. Disfrutamos de esta puesta en escena y de la historia donde el lobo y sus amigos ilustran valores como: la aceptación de uno mismo, el respeto por la diversidad, la amistad y las emociones.
Dentro de nuestro día a día, el juego libre ocupa un lugar profundamente valioso. Es en el patio donde los heroes transforman lo cotidiano en extraordinario. Con los elementos disponibles, crean mundos, inventan dinámicas, resuelven problemas y construyen reglas que dan sentido a su juego. Cada objeto se resignifica: una cuerda puede ser un límite, un camino o un reto; una caja se convierte en refugio, vehículo o escenario; el espacio abierto se llena de personajes, historias y acuerdos compartidos.
Durante el juego libre, los niños negocian, escuchan, proponen y se adaptan. Aprenden a ceder, a liderar, a seguir y a transformar ideas. No hay guiones preestablecidos: la imaginación guía, el error enseña y la experiencia se construye en comunidad. En este espacio, el pensamiento creativo, la resolución de conflictos y la autorregulación emocional florecen de manera natural.
Y después de crear, llega quizá el trabajo más retador de todos: recoger. Devolver cada elemento a su lugar, cuidar el espacio común y dejar el patio listo, como una página en blanco, preparado para recibir nuevas historias. Este cierre no solo habla de orden, sino de responsabilidad, respeto y pertenencia. Así, el juego libre no termina cuando la historia se guarda, sino cuando el espacio queda listo para que, al día siguiente, nuevas ideas vuelvan a cobrar vida.
Un abrazo, nos leemos la próxima semana.



















































Gracias por compartir! Es muy divertido cada sábado leer con los hijos el blog y revivir todas sus anécdotas de la semana. ❤️