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Wonder | Year 6 | Session 5 | Week 1

  • Writer: Sandy Cavazos
    Sandy Cavazos
  • 3 days ago
  • 2 min read

Esta semana dimos inicio a nuestro Cooking Quest, y desde el primer día se sintió que algo especial estaba comenzando.



Exploramos los utensilios de cocina: los observamos, dijimos sus nombres y compartimos para qué creíamos que servían. Algunos los reconocieron por lo que han visto en casa, otros imaginaron usos muy creativos. Fue un momento lleno de lenguaje, curiosidad y participación.



Un detalle que nació del corazón. Olivia nos sorprendió trayendo unas tazas que ella misma pintó. Nos contó que fue a un taller, eligió sus colores, las decoró y después las colocaron en un horno para fijar el diseño. Las trajo envueltas cuidadosamente en periódico… y en cada envoltura estaban escritos los nombres de quien recibiría la taza. Fue un acto precioso de intención, paciencia y generosidad. Cocinar también es eso: pensar en el otro.



Nuestro primer coctel de frutas. Preparamos un coctel de frutas con:

  • Mandarina

  • Plátano

  • Sandía

  • Piña

Los learners cortaron la fruta con mucho cuidado y utilizaron cortadores para hacer figuras. Hubo concentración profunda, coordinación, paciencia… y sí, también emoción por probar el resultado.



Cocinar les permitió experimentar algo muy poderoso: “Yo puedo hacerlo.” Cuando un learner corta su propia fruta, sirve su porción y limpia su espacio, no solo está cocinando… está construyendo confianza.


Como decía María Montessori: “Toda ayuda innecesaria retrasa el desarrollo del ser humano.” Y esta semana vimos exactamente lo contrario: menos intervención adulta, más autonomía, más seguridad interior.



Cuando el espagueti se convirtió en brocha.

También exploramos la creatividad desde un lugar inesperado.

Tomamos espagueti y lo transformamos en nuestras propias “brochas” para pintar. Antes de comenzar, observamos el material: ¿es flexible?, ¿qué pasará si lo presionamos?, ¿cómo dejará la pintura sobre el papel?



Los learners experimentaron libremente. Descubrieron que las líneas podían ser delgadas, múltiples, suaves o intensas dependiendo del movimiento y la cantidad de pintura. No había una forma “correcta”, solo exploración.


Al convertir un ingrediente de cocina en herramienta artística, ampliamos su manera de pensar: los objetos no tienen un único propósito. Podemos imaginar, probar y reinventar.

En este proceso no buscábamos un resultado perfecto, sino algo mucho más valioso: la libertad de experimentar y confiar en sus propias ideas.



Estamos apenas comenzando… y cada experiencia confirma que el aprendizaje más profundo es aquel que pasa por las manos antes de llegar a la mente.

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